La cantidad percibida por la entidad bancaria supone la cancelación del préstamo que el tomador del seguro tiene en esa entidad y, por tanto, éste queda liberado de la obligación de pago de esa parte pendiente del préstamo. De esta forma, para el tomador no estamos en presencia de un rendimiento derivado de un contrato de seguro por el cobro de una prestación o rescate, sino que se manifiesta una renta como consecuencia de la cancelación de la deuda, que produce una alteración en la composición del patrimonio del consultante.En este sentido, el artículo 33.1 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y de modificación parcial de las leyes de los Impuestos sobre Sociedades, sobre la Renta de no Residentes y sobre el Patrimonio (en adelante, LIRPF) establece que:
"1. Son ganancias y pérdidas patrimoniales las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de aquél, salvo que por esta Ley se califiquen como rendimientos."
Por tanto, la prestación satisfecha a la entidad bancaria tendrá la consideración de ganancia patrimonial para el consultante.
En relación a la parte de la prestación percibida por el consultante y no satisfecha a la entidad bancaria, su percepción produce una alteración en la composición de su patrimonio, constituyendo asimismo una renta que debe calificarse como ganancia patrimonial.
Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.