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V0123-26 IS 27/01/2026
Órgano: SG de Impuestos sobre las Personas Jurídicas
Normativa: LIS Ley 27/2014 art. 76
Descripción de hechos
Desde su constitución, la entidad A (una sociedad anónima) se ha dedicado a la generación de energía eléctrica mediante el empleo de diversas tecnologías, tanto renovables como no renovables. A lo largo de su trayectoria, la entidad A ha desarrollado históricamente tres líneas de actividad claramente diferenciadas, que según el entendimiento de la consuiltante constituyen ramas de actividad autónomas: —generación no renovable (principalmente, ciclos combinados): esta actividad comprendía la producción de energía eléctrica mediante tecnologías no renovables, principalmente ciclos combinados y centrales térmicas de carbón. Los ciclos combinados combinan turbinas de gas y de vapor para maximizar la eficiencia energética y reducir las emisiones de CO2. Las centrales térmicas utilizaban carbón como fuente primaria de energía. Esta rama fue objeto de escisión, siendo transferida a la entidad B. De esta manera, desde dicho momento la entidad A no realiza la actividad de generación no renovable (ciclos combinados y centrales térmicas), y todos los medios materiales y humanos asociados a la misma no se encuentran presentes en la entidad A; —generación renovable hidráulica convencional (agua fluyente y embalsable): esta línea de negocio se basa en la explotación de centrales hidroeléctricas que aprovechan el flujo natural del agua para generar electricidad de forma continua y estable. Estas instalaciones utilizan embalses y presas para regular el caudal y optimizar la producción energética. Las centrales explotadas por la entidad A pueden clasificarse en: 1) centrales de embalse, las cuales se construyen en el cauce habitual de los ríos con el fin de acumular agua y formar un embalse. De esta forma, estas centrales permiten retener grandes cantidades de agua y regular el flujo que pasa por las turbinas que generan electricidad, permitiendo producir energía cuando resulta más necesaria o conveniente; 2) centrales de agua fluyente, en las cuales se desvía el cauce de los ríos por un canal hacia las turbinas que generan la corriente y, una vez obtenida la energía eléctrica, la cual se traslada por una tubería a la central, el agua desviada es devuelta al cauce del río; —generación renovable hidráulica no convencional (bombeo): esta actividad se centra en la generación de energía mediante centrales de bombeo reversible, que permiten almacenar energía eléctrica en forma de energía potencial. La rama de generación hidráulica convencional cuenta con numerosos empleados distribuidos entre las diferentes localizaciones de las centrales y las oficinas de la sociedad que permiten desarrollar la actividad de generación eléctrica de forma independiente. El sistema operativo de estas centrales está basado en la monitorización y control remoto desde un centro de control, que supervisa el estado de las instalaciones, la previsión hidrológica, la demanda del sistema y las condiciones del mercado. El despacho de generación se realiza en coordinación con el operador del sistema (Red Eléctrica de España), cumpliendo con los requisitos de seguridad, calidad y sostenibilidad. La operativa en estas centrales hidráulicas convencionales consiste en: —captación: el agua se toma de ríos o embalses mediante presas o canales; —conducción: se dirige a través de tuberías forzadas hacia las turbinas; —generación: las turbinas hidráulicas activan alternadores que producen electricidad; —transformación y evacuación: la energía se transforma a alta tensión y se evacúa a la red de transporte; —control: sistemas que supervisan en tiempo real el caudal, generación y estado de equipos; La electricidad generada por estas centrales se vende principalmente en el mercado mayorista de electricidad (pool) gestionado por el Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE). Se presentan ofertas de venta diarias y/o intradiarias, ajustando su producción en función de la previsión de precios, la disponibilidad hídrica y las restricciones técnicas o medioambientales. En el caso de las centrales embalsables, la gestión del embalse permite optimizar la producción para maximizar el valor de la energía generada, acudiendo al mercado en las horas de mayor precio si bien, en la mayoría de los casos, la decisión de accionar las turbinas no depende de la entidad A, sino de la Confederación Hidrográfica, que es quien emite las órdenes del volumen de agua a desembalsar en aquellos momentos en los que resulta preciso para satisfacer las necesidades de regadío y abastecimiento de las zonas donde se sitúan. Las centrales de agua fluyente, al no disponer de almacenamiento, vierten la energía generada en tiempo real, ajustándose a la producción instantánea. Todas las centrales descritas explotadas por la entidad A acuden al mercado de forma unificada; la entidad A gestiona toda la energía producida por las centrales hidráulicas convencionales corno un portfolio único, de manera que dichas centrales hidráulicas convencionales forman parte de una unidad de producción a efectos de interactuar con el mercado eléctrico. La entidad A puede vender la electricidad generada mediante varios mecanismos: —mercado mayorista (OMIE): participa en el mercado diario y en los mercados intradiarios; —servicios de ajuste: servicios de regulación secundaria o terciaria si cumplen con los requisitos técnicos; —contratos bilaterales (Power Purchase Agreements o "PPA"): parte de la energía está comprometida en contratos a largo plazo. En cuanto a la generación renovable hidráulica no convencional, las centrales reversibles o de bombeo se caracterizan porque permiten almacenar energía a gran escala. Cuentan con dos embalses a diferentes alturas, conectados entre sí, de manera que, en momentos de bajo consumo de electricidad, la energía sobrante se utiliza para elevar el agua contenida en el embalse inferior al depósito superior mediante una o varias bombas. Por el contrario, en las horas de mayor demanda energética, las centrales de bombeo funcionan como una planta hidroeléctrica convencional, turbinando el agua almacenada en el depósito superior al embalse inferior. El principal exponente de esta tecnología en la entidad A es la central H. Esta instalación utiliza dos embalses para bombear agua en horas de baja demanda y liberarla en horas punta, contribuyendo a la estabilidad del sistema eléctrico y dando respuesta rápida a la demanda energética. Las centrales de bombeo son estratégicas para la gestión de la demanda y el almacenamiento de energía, especialmente útiles en sistemas con alta penetración de energías renovables intermitentes como la solar y la eólica, pero requieren de una inversión inicial muy alta, al precisar dos embalses (frente al aprovechamiento natural del agua fluyente) y sistemas de bombeo reversibles (turbinas de bombeo y generación) que incrementan los costes operativos necesarios para la generación de energía (coste de suministro eléctrico necesario para realizar el bombeo). La rama de generación hidráulica no convencional cuenta con ciertos empleados localizados en las instalaciones de la central H y en las oficinas de la sociedad, lo que le permite desarrollar su actividad de generación eléctrica de forma independiente. El sistema operativo de la central H está altamente automatizado y gestionado desde el centro de control de la propia central, que decide en tiempo real cuándo bombear y cuándo turbinar, en función de las señales del mercado, la demanda del sistema y las condiciones técnicas de la planta. La operación requiere una planificación precisa para maximizar la rentabilidad y asegurar la disponibilidad de almacenamiento. La operativa en las centrales hidráulicas de bombeo consta de los siguientes pasos: —captación y almacenamiento: el agua se toma del embalse inferior y se bombea hacia el embalse superior utilizando energía eléctrica en horas valle. Este proceso convierte energía eléctrica en energía potencial hidráulica; —bombeo y conducción: en modo bombeo, el agua circula por tuberías forzadas hacia arriba mediante bombas reversibles. En modo turbinación, el agua desciende desde el embalse superior hacia las turbinas por las mismas conducciones; —generación: cuando se requiere energía, las turbinas reversibles se activan en modo generador. El agua en caída mueve las turbinas, que accionan alternadores para producir electricidad; —transformación y evacuación: la energía generada se transforma a alta tensión y se evacúa a la red de transporte. En modo bombeo, la energía consumida se gestiona desde la red, optimizando el coste según el precio horario. —control: los niveles de los embalses y los precios del mercado se supervisan continuamente para decidir cuándo bombear y cuándo turbinar. La operación está altamente coordinada con el operador del sistema (REE) para dar entrada a potenciales servicios de ajuste y estabilidad. La central H participa activamente en el mercado mayorista, tanto en la venta de electricidad generada durante los periodos de turbinado como en la compra de energía para el bombeo. La entidad A optimiza la operación de la planta en función de los precios horarios del mercado, maximizando el arbitraje entre los periodos de bajo y alto precio. Además, la central puede prestar servicios de ajuste y regulación de frecuencia, contribuyendo a la seguridad del sistema eléctrico. Estas características, intrínsecas al negocio de bombeo, inducen a la una generación de electricidad y comercialización de la misma de manera individualizada, acudiendo al mercado como unidades de producción individualizadas. En el caso de las centrales de bombeo, el esquema de comercialización y operación es diferente al de las centrales convencionales porque su función principal es almacenamiento y gestión de energía, no solo generación continua: —mercado mayorista (OMIE): la central participa en el mercado diario e intradiario, pero con una lógica distinta: compra energía barata en horas valle para bombear agua al depósito superior y vende energía en horas punta cuando los precios son altos, turbina el agua y genera electricidad. Esto permite arbitraje de precios, optimizando ingresos y aportando flexibilidad al sistema; —servicios de ajuste y capacidad: las centrales de bombeo son muy valiosas para obtener una estabilidad del sistema en regulación secundaria y terciaria, y ofrecer servicios de respuesta rápida ante contingencias con un ajuste de reserva o un apagón. Además, participan en mercados de capacidad, donde se remunera la disponibilidad para garantizar seguridad de suministro; —los contratos bilaterales (PPA) son menos frecuentes que en las centrales convencionales, porque el bombeo depende de precios dinámicos y no de generación constante. Sin embargo, puede haber acuerdos específicos para servicios de flexibilidad o garantía de potencia con grandes consumidores o con el operador del sistema. En cuanto a las diferencias entre las centrales hidráulicas convencionales y no convencionales o de bombeo, las primeras dispondrán habitualmente de recursos hídricos para operar en los meses de invierno y primavera (consecuencia de los deshielos, nevadas, lluvias…), mientras que las centrales de bombeo pueden operar durante todo el año, ya que su recurso está garantizado. La central H, además, solo puede operar como central de bombeo, ya que, sin la función de bombeo, el depósito superior artificial carecería de recurso hídrico (el embalse superior no recibe agua de ningún río, sólo almacena el agua que se bombea a través de la central) y no podría funcionar. Por otro lado, la configuración de las centrales hidroeléctricas de bombeo, por su operativa, requiere una obra civil diferenciada. En cuanto a su operativa, mientras que las centrales convencionales son aportadoras netas de energía al sistema (sólo producen cuando hay disponibilidad de recurso, pero no consumen energía en su proceso productivo), las centrales de bombeo son consumidoras netas de energía (el consumo requerido para bombear el agua es mayor —en megavatios— que el que producen al liberar el agua, aprovechando, como se ha explicado, el diferencial de precios en el mercado para hacerlas económicamente sostenibles); los gastos de mantenimiento de una central convencional son mucho menores. Por último, en las propias clasificaciones de Red Eléctrica Española se considera el bombeo como una tecnología de almacenamiento, y mide sus parámetros en comparación con otras tecnologías de almacenamiento, como las baterías, y la normativa española le otorga un tratamiento diferenciado a esta tecnología. Estas tres actividades (generación no renovable, generación renovable hidráulica convencional y generación renovable hidráulica no convencional) han estado organizadas como unidades económicas autónomas, con sus propios activos, pasivos, personal y medios de explotación, lo que ha permitido su gestión diferenciada. Con carácter adicional, la entidad A cuenta con otros empleados de personal corporativo que dan soporte principalmente a labores administrativas, servicios informáticos, compras y de gestión de la energía, no dedicados exclusivamente a las mencionadas ramas de actividad. Como se anticipaba, anteriormente se llevó a cabo una operación mediante la cual la entidad A escindió la parte de su patrimonio relacionada con la generación no renovable (es decir, los ciclos combinados y centrales térmicas) transmitiéndosela a una sociedad de nueva creación (la entidad B). La operación de segregación tuvo la consideración de escisión parcial de ramas de actividad de acuerdo con lo dispuesto en el art. 76.2 de la LIS, no resultándole de aplicación el régimen tributario especial recogido en el Capítulo VII del Título VII de la de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades al optar las sociedades intervinientes por su no aplicación mediante la oportuna comunicación a la AEAT. La rama de actividad escindida de generación no renovable (ciclos combinados), había originado activos por impuesto diferido que procedían de diferencias de amortización contables-fiscales de activos de generación no renovable, deducciones y bases imponibles negativas ("BIN") que, a fecha de la escisión estaban pendientes de aplicación. Dado que a la escisión parcial no le resultó de aplicación el régimen tributario especial de la LIS, estos créditos fiscales se mantuvieron en la entidad A, esto es, no fueron traspasados a la sociedad beneficiaria de la escisión, pese a que nada tenían que ver con las actividades de generación renovable que continuaban siendo realizadas por la entidad A (convencional —agua fluyente—, y no convencional —bombeo—). Son principalmente los siguientes: —activos y pasivos por impuesto diferido: la entidad A mantuvo registradas cuentas de activo por impuesto diferido asociadas a bienes, derechos u obligaciones que actualmente no se encuentran en la sociedad: 1) deterioro de activos: la entidad A registró deterioros de activos en sus plantas de generación de ciclos combinados, que se recuperan fiscalmente "en los períodos impositivos que restaran de vida útil a los elementos transmitidos, en función del método de amortización utilizado respecto de los referidos elementos" (art. 11.9 LIS); 2) amortización de fondo de comercio: corno consecuencia de operaciones de reorganización realizadas en ejercicios anteriores (fusiones y escisiones entre entidades del grupo anterior al que pertenecía la entidad A en aquel momento) se generó un fondo de comercio. La entidad A ha realizado los correspondientes ajustes extracontables negativos en relación con la amortización fiscal de dicho fondo de comercio (5 % del valor fiscal del fondo de comercio; 1% para los ejercicios 2012 a 2015). Fiscalmente, la entidad A realizará el último ajuste extracontable en 2025; —bases imponibles negativas: la entidad A mantiene las BIN pendientes de compensación generadas principalmente por pérdidas en la actividad de las centrales de ciclos combinados, objeto de escisión en un ejercicio anterior. El grupo mercantil está considerando actualmente acometer una macroinversión para dotar a la rama de actividad de producción de energía hidráulica no convencional mediante bombeo de una mayor capacidad de producción energética. El objetivo es incrementar la potencia en 1.000 MW adicionales en la central H, alcanzando una capacidad total de 1.360 MW. La ampliación requiere de una inversión intensiva en capital, además de la obtención de determinadas ayudas a dicha inversión, bien en forma de subvenciones de la Unión Europea a proyectos estratégicos, bien en forma de subastas de capacidad, aún por anunciar. Parte de la inversión se estructurará mediante la obtención de financiación bancaria. La entidad A ha solicitado asimismo la ampliación de la concesión actual, lo que le permitirá explotar la infraestructura más allá de los límites de la actual concesión. Debido a la complejidad y especificidad, la entidad A ha explorado, como una de las alternativas que permitan el desarrollo técnico del proyecto, la participación de un socio con experiencia contrastada en la materia para acometer un proyecto de esta envergadura. Para posibilitar la entrada del socio, el grupo mercantil separaría previamente las dos ramas de actividad de la entidad A: energía hidráulica convencional (agua fluyente), y energía hidráulica no convencional (bombeo). De este modo el socio podría participar exclusivamente en los proyectos correspondientes a la central H. El potencial socio tiene un interés exclusivo en la central H y los proyectos con ella relacionados. Ya se ha firmado con el potencial socio un “joint development agreement” y se ha negociado un acuerdo de compraventa pendiente de firma. Además de acordar términos sobre el reparto de funciones técnicas y de gestión, o mecanismos de gobierno corporativo, el acuerdo establece varias condiciones precedentes que deben cumplirse para que el acuerdo se ejecute. Entre ellas, la entrada del potencial inversor está condicionada a la ejecución de la escisión proyectada (separación del negocio hidráulico convencional del no convencional —bombeo—). La referida separación societaria se acometerá, según ha considerado el Grupo, a través de una escisión parcial, en virtud de la cual la entidad A escindirá la parte de su patrimonio relacionada con la hidráulica convencional (esto es, agua fluyente), transmitiéndosela a otra filial de la entidad X, denominada entidad C (sociedad beneficiaria, con forma jurídica de sociedad limitada). Como resultado de la segregación, la entidad A mantendrá la actividad relacionada con la generación a través de la central de bombeo (central H). En la operación de escisión parcial proyectada, tanto la entidad escindente como la beneficiaria están participadas al 100 % por el mismo socio, la entidad X, por lo que el proyecto de escisión no contempla una ampliación de capital en la entidad C. En su lugar, la operación implicará el reconocimiento de los activos y pasivos asociados a la rama de generación hidroeléctrica convencional y el reconocimiento de aportaciones de socio en su patrimonio neto. La escisión parcial se ha identificado como el negocio jurídico idóneo y la vía natural para separar los negocios. La separación de las ramas de actividad vía escisión se adecúa a la finalidad económica perseguida (diferenciar los dos negocios con vistas a desarrollarlos separadamente y dar entrada a un socio en la rama de energía hidráulica no convencional), garantiza la continuidad del negocio y evita impactos financieros no queridos (por ejemplo, frente a una compraventa de activos). Por último, cabe señalar que, en el momento de presentación de esta consulta, es previsible que la entrada del socio se produzca bajo un negocio jurídico de compraventa de acciones, sin perjuicio de que, para el desarrollo del proyecto, se requiera la realización de aportaciones de fondos por parte de los socios. En caso de transmisión de acciones de la entidad titular del proyecto relativo a la central H, dicha transmisión generaría una alteración patrimonial en la entidad transmitente.
Cuestión planteada
Si a la escisión planteada le resulta de aplicación el régimen especial a los efectos de lo dispuesto en el artículo 76.2.1°. b) de la LIS, asumiendo que el patrimonio transmitido está constituido por una rama de actividad y el personal corporativo de soporte, y que en la entidad escindente se mantiene otra rama de actividad preexistente. Si es correcto mantener en la entidad A los activos en concepto de: (i) activos por impuestos diferidos y (ii) deducciones y BIN pendientes de compensar por la entidad A y generados principalmente por el negocio generación no renovable (ciclos combinados), desarrollado por otra sociedad del grupo mercantil desde su escisión de la entidad A, y totalmente ajenos a las actividades de generación renovable hidráulica. Si los motivos que justifican la operación de reorganización societaria se consideran económicamente válidos a los efectos de la aplicación del régimen fiscal especial.
Contestación completa

En primer lugar, cabe traer a colación el artículo 17, apartados 3 y 4, de la Ley 27/2014, de 27 de noviembre, del Impuesto sobre Sociedades (en adelante, LIS), en virtud del cual:

“3. Los elementos patrimoniales transmitidos en virtud de fusión y escisión total o parcial, se valorarán, en sede de las entidades y de sus socios, de acuerdo con lo establecido en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley.

Los elementos patrimoniales aportados a entidades y los valores recibidos en contraprestación, así como los valores adquiridos por canje, se valorarán de acuerdo con lo establecido en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley.

No obstante, en caso de no resultar de aplicación el régimen establecido en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley en cualquiera de las operaciones mencionadas en este apartado, los referidos elementos patrimoniales se valorarán de acuerdo con lo establecido en el apartado siguiente.

4. Se valorarán por su valor de mercado los siguientes elementos patrimoniales:

a) (…).

b) Los aportados a entidades y los valores recibidos en contraprestación, salvo que resulte de aplicación el régimen previsto en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley o bien que resulte de aplicación el apartado 2 anterior.

c) (…).

d) Los transmitidos en virtud de fusión, y escisión total o parcial, salvo que resulte de aplicación el régimen previsto en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley.

e) (…)

f) Los adquiridos por canje o conversión, salvo que resulte de aplicación el régimen previsto en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley.

Se entenderá por valor de mercado el que hubiera sido acordado entre partes independientes, pudiendo admitirse cualquiera de los métodos previstos en el artículo 18.4 de esta Ley.”

Por tanto, con arreglo a lo anterior, no se integrarán en la base imponible de las sociedades ni de los socios, las plusvalías asociadas a los elementos transmitidos con ocasión de una operación de fusión, escisión, aportación de activos o canje de valores, salvo en aquellos supuestos en los que no resulte de aplicación el régimen de neutralidad fiscal establecido en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley (artículos 76 a 89 de la LIS).

El Capítulo VII del Título VII de la LIS regula el régimen de neutralidad fiscal aplicable a las operaciones de fusión, escisión, aportación de activos, canje de valores y cambio de domicilio social de una Sociedad Europea o una Sociedad Cooperativa Europea de un Estado miembro a otro de la Unión Europea.

En el supuesto concreto planteado, la entidad A plantea una operación de reestructuración en virtud de la cual dicha entidad escindiría la actividad de generación de energía eléctrica en centrales hidráulicas convencionales, juntamente con los medios materiales y personales afectos a la explotación de dicha actividad empresarial, a la entidad C, participada por el mismo socio y en los mismos porcentajes (100%) que la entidad A, manteniendo esta última en su patrimonio la actividad relativa a la central H, junto con los medios materiales y personales necesarios para su explotación empresarial.

Al respecto, el artículo 76.2.1º b) de la LIS considera escisión parcial la operación por la cual: “una entidad segrega una o varias partes de su patrimonio social que formen ramas de actividad y las transmite en bloque a una o varias entidades de nueva creación o ya existentes, manteniéndose en su patrimonio al menos una rama de actividad en la entidad transmitente, o bien participaciones en el capital de otras entidades que le confieran la mayoría del capital social de estas, recibiendo a cambio valores representativos del capital social de la entidad adquirente, que deberán atribuirse a sus socios en proporción a sus respectivas participaciones, reduciendo el capital social y reservas en la cuantía necesaria, y, en su caso, una compensación en dinero en los términos de la letra anterior”.

En el ámbito mercantil, los artículos 58 y siguientes del libro primero del Real Decreto-ley 5/2023 de 28 de junio, por el que se adoptan y prorrogan determinadas medidas de respuesta a las consecuencias económicas y sociales de la Guerra de Ucrania, de apoyo a la reconstrucción de la isla de La Palma y a otras situaciones de vulnerabilidad; de transposición de Directivas de la Unión Europea en materia de modificaciones estructurales de sociedades mercantiles y conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores; y de ejecución y cumplimiento del Derecho de la Unión Europea, establecen, desde un punto de vista mercantil, el concepto y los requisitos de las operaciones de escisión. Concretamente, el artículo 60 del citado Real Decreto-Ley, define el concepto de escisión parcial de la siguiente forma: “Se entiende por escisión parcial el traspaso en bloque por sucesión universal de una o varias partes del patrimonio de una sociedad, cada una de las cuales forme una unidad económica, a una o varias sociedades de nueva creación o ya existentes, recibiendo los socios de la sociedad que se escinde un número de acciones, participaciones o cuotas sociales de las sociedades beneficiarias de la escisión proporcional a su respectiva participación en la sociedad que se escinde y, en su caso, cuando sea conveniente para ajustar el tipo de canje, los socios podrán recibir, además, una compensación en dinero que no exceda del diez por ciento del valor nominal de las acciones, de las participaciones o del valor contable de las cuotas atribuidas y reduciendo ésta el capital social en la cuantía necesaria”.

En consecuencia, si el supuesto de hecho al que se refiere la consulta se realiza al amparo de lo dispuesto en los artículos citados de la normativa mercantil cumpliría, en principio, las condiciones establecidas en la LIS para ser considerado como operación de escisión parcial de las previstas en el Capítulo VII del Título VII de dicha Ley.

El artículo 76.2.1.b) de la LIS exige, para la aplicación del régimen fiscal especial, que se atribuyan valores representativos del capital social de la entidad adquirente a los socios de la entidad transmitente, en proporción a sus respectivas participaciones. No obstante, en este caso particular en donde la sociedad escindida y la sociedad beneficiaria están íntegramente participadas por el mismo socio de forma directa, no parece absolutamente necesario que se produzca esa atribución de valores de la sociedad beneficiaria; al existir un único socio, la situación patrimonial de éste no varía sustancialmente, ya que sigue participando en el mismo patrimonio antes y después de la operación de escisión.

A su vez, el artículo 76.4 de la LIS establece que:

“4. Se entenderá por rama de actividad el conjunto de elementos patrimoniales que sean susceptibles de constituir una unidad económica autónoma determinante de una explotación económica, es decir, un conjunto capaz de funcionar por sus propios medios. Podrán ser atribuidas a la entidad adquirente las deudas contraídas para la organización o el funcionamiento de los elementos que se traspasan”.

Así pues, sólo aquellas operaciones de escisión parcial en las que el patrimonio segregado constituya una unidad económica y permita por sí mismo el desarrollo de una explotación económica en sede de la adquirente, manteniéndose asimismo bajo la titularidad de la entidad escindida elementos patrimoniales que, igualmente, constituyan una o varias ramas de actividad, podrán disfrutar del régimen especial del Capítulo VII del Título VII de la LIS. Ahora bien, tal concepto fiscal no excluye la exigencia, implícita en el concepto de “rama de actividad” de que la actividad económica que la adquirente desarrollará de manera autónoma exista también previamente en sede de la transmitente, permitiendo así la identificación de un conjunto patrimonial afectado o destinado a la misma.

El propio concepto de rama de actividad requiere la existencia de una organización empresarial diferenciada para cada conjunto patrimonial, que determine la existencia autónoma de una actividad económica que permita identificar un conjunto patrimonial afectado o destinado a la misma, lo cual exige que esta autonomía sea motivada por la diferente naturaleza de las actividades desarrolladas por cada rama o, existiendo una única actividad, en función del destino y naturaleza de estos elementos patrimoniales, que requiera de una organización separada como consecuencia de las especialidades existentes en su explotación económica que exija de un modelo de gestión diferenciado determinante de diferentes explotaciones económicas autónomas.

En definitiva, el concepto de “rama de actividad” requiere determinar la existencia de un conjunto patrimonial susceptible de funcionar por sus propios medios, perfectamente identificado en sede de la entidad transmitente y que, desde el punto de vista organizativo, forme un conjunto de elementos de activo y de pasivo de la sociedad que constituyan, desde el punto de vista de la organización, una explotación autónoma, es decir, un conjunto capaz de funcionar por sus propios medios.

En el supuesto concreto planteado, la entidad consultante manifiesta en el escrito de consulta que se pretende realizar una escisión parcial de la entidad A, de forma que se aportaría a la sociedad preexistente C, beneficiaria de la escisión, la actividad relativa a la generación de energía eléctrica en centrales hidráulicas convencionales, con los medios materiales y personales afectos a la explotación de dicha actividad empresarial. De esta forma, permanecerían en la entidad A, sociedad escindida, los activos y pasivos afectos a la actividad correspondiente a la central H, de bombeo o no convencional, junto con los medios materiales y personales necesarios para su explotación empresarial.

En consecuencia, en la medida en que el patrimonio transmitido sea determinante de una rama de actividad en sede de la sociedad transmitente A, en los términos señalados en el artículo 76.4 de la LIS y anteriormente reseñados, y dicho patrimonio se segregue y transmita a una entidad adquirente de nueva creación o preexistente (la entidad C), manteniéndose en aquella la actividad económica relativa a la central H, la operación de escisión parcial cumpliría los requisitos del artículo 76.2 de la LIS para acogerse al régimen especial del Capítulo VII del Título VII de la LIS, en las condiciones y con los requisitos establecidos en dicha normativa.

Estas circunstancias parecen cumplirse en el caso planteado, en el que la entidad A parece contar con una organización de medios materiales y personales diferenciada para desarrollar la actividad correspondiente a las centrales hidráulicas convencionales, manteniéndose en sede de la entidad transmitente, entidad A, la actividad económica relativa a la central H.

No obstante, la concurrencia de las circunstancias determinantes de la existencia de rama de actividad son cuestiones de hecho que deberán acreditarse por cualquier medio de prueba admitido en Derecho y cuya valoración corresponderá, en su caso, a los órganos competentes en materia de comprobación de la Administración Tributaria.

Por otro lado, el artículo 77 de la LIS establece que:

“1. No se integrarán en la base imponible las siguientes rentas derivadas de las operaciones a que se refiere el artículo anterior:

a) Las que se pongan de manifiesto como consecuencia de las transmisiones realizadas por entidades residentes en territorio español de bienes y derechos en él situados.

(…)”.

Por su parte, el artículo 78 de la LIS señala que:

“1. Los bienes y derechos adquiridos mediante las transmisiones derivadas de las operaciones a las que haya sido de aplicación el régimen previsto en el artículo anterior se valorarán, a efectos fiscales, por los mismos valores fiscales que tenían en la entidad transmitente antes de realizarse la operación, manteniéndose igualmente la fecha de adquisición de la entidad transmitente.

(…)”.

Por tanto, los bienes y derechos adquiridos por la sociedad beneficiaria, la entidad C, se valorarán, a efectos fiscales, por los mismos valores que tenían en la entidad transmitente A manteniendo la fecha de adquisición de esta última.

Por su parte, el artículo 81 de la LIS dispone:

“Artículo 81. Tributación de los socios en las operaciones de fusión y escisión.

1. No se integrarán en la base imponible las rentas que se pongan de manifiesto con ocasión de la atribución de valores de la entidad adquirente a los socios de la entidad transmitente, siempre que sean residentes en territorio español o en el de algún otro Estado miembro de la Unión Europea o en el de cualquier otro Estado siempre que, en este último caso, los valores sean representativos del capital social de una entidad residente en territorio español.

(…)

2. Los valores recibidos en virtud de las operaciones de fusión y escisión, se valoran, a efectos fiscales, por el valor fiscal de los entregados, determinado de acuerdo con las normas de este Impuesto, del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o del Impuesto sobre la Renta de no Residentes, según proceda. Esta valoración se aumentará o disminuirá en el importe de la compensación complementaria en dinero entregada o recibida. Los valores recibidos conservarán la fecha de adquisición de los entregados. (…)”.

En supuestos como los del escrito de consulta, en que el socio único de las entidades transmitente y adquirente no recibe nuevos valores de la entidad adquirente, aumentará el valor fiscal de la participación ostentada en la entidad adquirente en el importe del valor fiscal correspondiente a los valores entregados, cumpliéndose así la neutralidad requerida en el capítulo VII del título VII de la LIS para la aplicación del régimen fiscal especial.

Adicionalmente, la aplicación del régimen especial exige analizar lo dispuesto en el artículo 89.2 de la LIS según el cual:

“2. No se aplicará el régimen establecido en el presente capítulo cuando la operación realizada tenga como principal objetivo el fraude o la evasión fiscal. En particular, el régimen no se aplicará cuando la operación no se efectúe por motivos económicos válidos, tales como la reestructuración o la racionalización de las actividades de las entidades que participan en la operación, sino con la mera finalidad de conseguir una ventaja fiscal.

Las actuaciones de comprobación de la Administración tributaria que determinen la inaplicación total o parcial del régimen fiscal especial por aplicación de lo dispuesto en el párrafo anterior, eliminarán exclusivamente los efectos de la ventaja fiscal”.

Este precepto recoge de forma expresa la razón de ser del régimen de las fusiones, escisiones, aportaciones de activos, canje de valores y cambio de domicilio social de una Sociedad Europea o una Sociedad Cooperativa Europea de un Estado miembro a otro de la Unión Europea, que no es sino asegurar que la fiscalidad no sea ni un freno ni un estímulo en las tomas de decisiones de las empresas sobre operaciones de reorganización empresarial.

Sin embargo, cuando el objetivo principal que se persiga con la operación de reestructuración sea el fraude o la evasión fiscal, no resultará de aplicación el régimen fiscal regulado en el Capítulo VII del Título VII de la LIS, en los términos previstos en el párrafo segundo del artículo 89.2 de la LIS.

En este punto, cabe traer a colación la sentencia número 2508/2016, de 23 de noviembre de 2016, del Tribunal Supremo cuyo FJ Segundo señala que “(…) no se aplicará el régimen de diferimiento cuando la operación de fusión, de escisión, de aportación de activos o de canje de acciones tenga como principal objetivo el fraude o la evasión fiscal; el hecho de que una de las operaciones contempladas no se efectúe por motivos económicos válidos, como son la reestructuración o la racionalización de las actividades de las sociedades que participan en la operación, puede constituir una presunción de que esta operación tiene como objetivo principal o como uno de sus principales objetivos el fraude o la evasión fiscal. Ahora bien, pueden existir otros motivos económicos válidos, que no sean la reestructuración o racionalización de las actividades de las sociedades, pues como en otras ocasiones ha dicho este Tribunal Supremo, «Con tal que el negocio aspire, razonablemente, a la consecución de un objetivo empresarial, de la índole que fuere, debe decaer la idea de que, en los términos legales, "...la operación realizada tenga como principal objetivo el fraude o la evasión fiscal...".

Por tanto, los motivos económicos válidos no constituyen un requisito sine qua non para la aplicación del régimen fiscal de reestructuración, sino que su ausencia puede constituir una presunción de que la operación puede haberse realizado con el objetivo principal de fraude o evasión fiscal.

Continua el Alto Tribunal, en su sentencia de 23 de noviembre de 2016, señalando que “…lo prohibido, lo que impide la aplicación del régimen especial de diferimiento no es más que se persiga como objetivo principal el fraude o la evasión fiscal, nada más, y simple y llanamente para despejar posibles incógnitas de la concurrencia o no de dicho objetivo con la intensidad requerida, se establece la presunción vista, que no concurran motivos económicos válidos, integrando este concepto no sólo con que el objetivo no sea la racionalización y reestructuración de las actividades empresariales, sino que como se desprende de su tenor literal, " tales como", aparte de los citados, que quizás pudieran ser los más comunes, caben otros objetivos empresariales que integran dicho concepto jurídico indeterminado, siempre que estos, como se ha dicho por la jurisprudencia, se conecten con la finalidad y objetivos del régimen especial de diferimiento, esto es, hacer posible la continuidad y desarrollo de la actividad empresarial.”.

A mayor abundamiento, el Tribunal Supremo en su sentencia nº 1503/2022, de 16 de noviembre de 2022, ha señalado:

“La obtención de una ventaja fiscal está ínsita en el propio régimen de diferimiento puesto que se caracteriza por su neutralidad fiscal, de suerte que el componente fiscal ni sea disuasorio ni incentivador al efecto, se trata de propiciar reestructuraciones mediante la neutralidad fiscal; la ventaja fiscal prohibida es la que se convierte en el objetivo y finalidad de la operación y no motivos económicos o empresariales, razones estas que lo justifica. La ventaja fiscal, fuera de los casos en los que se presente como objetivo espurio, es legítima dentro de la economía de opción (…)”.

En definitiva, si el objetivo principal perseguido con la operación de reestructuración fuese el fraude o la evasión fiscal, o dicho, en otros términos, fuese lograr una ventaja fiscal espuria o ilegítima, entraría en juego la cláusula contenida en el artículo 89.2 de la LIS y procedería eliminar la referida ventaja fiscal ilegítima.

Al margen de lo anterior, la eliminación de la ventaja fiscal ilegítima o abusiva sólo puede hacerse tras un análisis global del caso concreto, tal y como establece el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (en adelante TJUE), en su sentencia de 8 de marzo de 2017, en el caso Euro Park (asunto C-14/16), en cuyos párrafos 54 y 55 señala lo siguiente:

“(…) de la jurisprudencia del Tribunal de Justicia se desprende que, al transponer el artículo 11, apartado 1, letra a), de la Directiva 90/434, los Estados miembros no pueden recurrir a una presunción general de fraude o evasión fiscales. En efecto, el Tribunal de Justicia ya ha puntualizado, a este respecto, que para comprobar si la operación de que se trata persigue un objetivo de fraude o evasión fiscales, las autoridades nacionales competentes no pueden limitarse a aplicar criterios generales predeterminados, sino que deben proceder, caso por caso, a un examen global de dicha operación, dado que el establecimiento de una norma de alcance general que prive automáticamente de la ventaja fiscal a determinadas categorías de operaciones, sin tener en cuenta si se ha producido o no efectivamente el fraude o evasión fiscales iría en detrimento del objetivo perseguido por la referida Directiva (…)”.

En el supuesto concreto planteado, la consultante manifiesta los motivos económicos principales que le llevan a plantear esta operación son permitir el desarrollo técnico del proyecto relativo a la central H y dar entrada a un socio potencial con experiencia contrastada en la materia para acometer un proyecto de tal envergadura, diferenciando los dos negocios con vistas a desarrollarlos separadamente, garantizando la continuidad del negocio y evitando impactos financieros no queridos, como una compraventa de activos.

En virtud de lo anterior, en el supuesto concreto planteado a la operación escisión parcial planteada la resultará de aplicación el régimen de neutralidad fiscal regulado en el Capítulo VII del Título VII de la LIS.

Por otro lado, la entidad consultante plantea si es correcto mantener en la entidad transmitente los activos por impuesto diferido, deducciones y bases imponibles negativas pendientes de aplicar o compensar por la entidad A, que son completamente ajenos al negocio de generación renovable hidráulica.

En el supuesto de que resultase de aplicación el régimen de neutralidad fiscal a la operación de escisión parcial proyectada, la subrogación por parte de la sociedad adquirente en los derechos y obligaciones de la entidad transmitente se regirá por lo dispuesto en el artículo 84 de la LIS, relativo a la subrogación en los derechos y obligaciones tributarias. Así:

“1. Cuando las operaciones mencionadas en el artículo 76 u 87 de esta Ley determinen una sucesión a título universal, se transmitirán a la entidad adquirente los derechos y obligaciones tributarias de la entidad transmitente.

(…)

La entidad adquirente asumirá el cumplimiento de los requisitos necesarios para continuar los beneficios fiscales o consolidar los disfrutados por la entidad transmitente.

2. Se transmitirán a la entidad adquirente las bases imponibles negativas pendientes de compensación en la entidad transmitente, siempre que se produzca alguna de las siguientes circunstancias:

a) La extinción de la entidad transmitente.

b) La transmisión de una rama de actividad cuyos resultados hayan generado bases imponibles negativas pendientes de compensación en la entidad transmitente. En este caso, se transmitirán las bases imponibles negativas pendientes de compensación generadas por la rama de actividad transmitida.

Cuando la entidad adquirente participe en el capital de la transmitente o bien ambas formen parte de un grupo de sociedades a que se refiere el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de su residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas, la base imponible negativa susceptible de compensación se reducirá en el importe de la diferencia positiva entre el valor de las aportaciones de los socios, realizadas por cualquier título, correspondiente a la participación o a las participaciones que las entidades del grupo tengan sobre la entidad transmitente, y su valor fiscal.

(…)’’.

Asimismo, respecto de las bases imponibles negativas, la letra b) del apartado 6 de la disposición transitoria decimosexta de la LIS prevé que:

“En el supuesto de operaciones de reestructuración acogidas al régimen fiscal especial establecido en el Capítulo VII del Título VII de esta Ley:

a) (…)

b) A efectos de lo previsto en el apartado 2 del artículo 84 de esta Ley, en ningún caso serán compensables las bases imponibles negativas correspondientes a pérdidas sufridas por la entidad transmitente que hayan motivado la depreciación de la participación de la entidad adquirente en el capital de la transmitente, o la depreciación de la participación de otra entidad en esta última cuando todas ellas formen parte de un grupo de sociedades al que se refiere el artículo 42 del Código de Comercio, con independencia de su residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas, cuando cualquiera de las referidas depreciaciones se haya producido en períodos impositivos iniciados con anterioridad a 1 de enero de 2013.”

Por tanto, la aplicación del mencionado precepto determina la subrogación, a efectos fiscales, de la entidad adquirente en los derechos y obligaciones tributarias (correspondientes a la rama de actividad transmitida) de la entidad transmitente en las mismas condiciones y requisitos, asumiendo aquellas, en consecuencia, el cumplimiento de los requisitos necesarios para continuar con la aplicación, en su caso, de beneficios fiscales o consolidar los aplicados por la entidad transmitente, dado que la operación de escisión total a realizar supone una sucesión a título universal.

Respecto de los activos por impuesto diferido y deducciones mencionados en el escrito de consulta, puesto que son totalmente ajenos a la rama de actividad transmitida, la entidad adquirente no se subrogará en los mencionados derechos, manteniéndose respecto de los mismos la relación jurídico-tributaria en las mismas condiciones previas a la escisión.

En relación con la compensación de bases imponibles negativas, de resultar de aplicación el mencionado régimen fiscal, las bases imponibles negativas generadas en sede de la sociedad transmitente podrán ser compensadas en sede de la entidad beneficiaria de la escisión, con los requisitos y limitaciones establecidos en el artículo 84.2 de la LIS, previamente transcrito. En particular, la transmisión del derecho de compensación a la entidad beneficiaria de la escisión deberá realizarse en función de la actividad o actividades que las hubieran generado. Sin embargo, en aquellos supuestos en los que dicha asignación no pudiera realizarse, total o parcialmente, cabría considerar como criterio razonable de distribución aquel que se realizara tomando en consideración el valor de mercado de los patrimonios escindidos en relación con el valor de mercado total.

En el escrito de consulta se menciona que las bases imponibles negativas generadas en periodos previos, y pendientes de compensación en el momento en que surte efectos jurídicos la escisión parcial, son totalmente ajenas a la rama de actividad transmitida. Por consiguiente, la entidad adquirente no se subrogará en el derecho a compensar dichas bases.

La presente contestación se realiza conforme a la información proporcionada por la consultante, sin tener en cuenta otras circunstancias no mencionadas y que pudieran tener relevancia en la determinación del objetivo principal de la operación proyectada, de tal modo que podrían alterar el juicio de la misma, lo que podrá ser objeto de comprobación administrativa a la vista de la totalidad de las circunstancias previas, simultáneas y posteriores concurrentes en la operación realizada

Lo que comunico a Vd. con efectos vinculantes, conforme a lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 89 de la Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria.

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